A diferencia de las creencias judeo-cristiano-musulmanas, en que el castigo en el más allá está basado en el dolor ( Sea fuego, hielo y otras cosas horripilantes), en la mitología griega podemos observar la particularidad de presentar castigos basados en el absurdo.
- Sísifo. rey de Corinto y condenado por los dioses por abusar de su astucia ( incluso engañó a Hades para salirse del infierno), al final los dioses ya cansados del él lo regresaron a los suplicios y lo condenaron a empujar una roca cuesta arriba por toda la eternidad, el hecho es que cada vez que consigue rodarla hasta la cima, resbala hasta abajo y así sucesivamente por los siglos de los siglos.
- Tantalo. A causa de ofrecer a su hijo como sacrificio ritual fue condenado a padecer hambre y sed por toda la eternidad, sumergido en el agua hasta el cuello es incapaz de beber el vital líquido y teniendo frutas apetitosas a centímetros de su boca no logra alcanzarlas.
Fiódor Dostoyevski. Escritor ruso que estuvo preso en Siberia, cuenta como el absurdo puede llegar a matar, refiere que los prisioneros estaban condenados a trabajos forzados y solían cortar árboles para provisión de leña que debería ser llevada por tren hasta las ciudades vecinas. Pero un día el guardia cárcel tuvo una idea diferente y les mandó a que hicieran una gran fosa desde la mañana hasta la media tarde.
Una vez cumplida la tarea les ordenó que taparan nuevamente con la tierra que habían retirado. Esto fue un duro golpe para la moral de los prisioneros.
El escritor se dijo ” Antes, el hecho de recoger leña, la vida tenía significado , pues muchos en las ciudades se veían beneficiados de esa faena, en cambio con la fosa el absurdo era total, no era útil a nadie”
El absurdo duele más que el fuego, el hielo o la tortura física, eso explica porque hay gente que tiene juventud, dinero, fama y se han suicidado. La sensación de no ser útil a nadie, un vejetar presentista.
El escritor Wayne W. Dyer en su libro zonas erróneas refiere que el barómetro de la inteligencia es la felicidad, dice ” Si eres feliz, si vives cada momento, aprovechando al máximo tus posibilidades, entonces eres una persona inteligente”
No importa cuáles sean tus credenciales, tus pergaminos o tu linaje. Si no te sirve tu inteligencia para ser feliz y hacer feliz a alguien , no tienes gran cosa.
A veces no nos permitimos regalías por causa de urgencias o una vida ritualizada. Hay que fomentar pensamientos y creencias correctas para discernir entre lo esencial y lo superfluo.
La próxima vez que tengas que decidir acerca de tu propia vida, pregúntate a ti mismo:
“Cuando tiempo voy a estar muerto ? ante esa perspectiva eterna, puedes decidir ahora lo que prefieres, lo que eliges y dejar a los que siempre estarán vivos, la cuestión de si te lo puedes permitir y la culpabilidad” (W. Dyer)
Muchas veces lo urgente no nos permite vivir lo importante, a veces, postergamos a seres queridos, momentos irrepetibles, la infancia de los hijos, todo porque vivimos una vida mecanizada, absurda que inconscientemente se apodera de nuestro ser y no nos damos cuenta hasta que es demasiado tarde.
Una lápida terrorífica tiene el siguiente mensaje :
“Aquí yace un hombre que en su juventud desperdició salud para obtener mucho dinero, luego en su vejez, desperdició todo su dinero, para recuperar la salud. Aquí yace este hombre”
En la película “La sociedad de los poetas muertos”, el profesor les lleva a sus alumnos a la sala de ex alumnos de la Institución y les hace escuchar el clamor casi inaudible que dice:
Carpe Diem, aprovecha el día, no eres eterno, vive cada una de tus etapas sabiamente con responsabilidad y con pasión.
Fuente consultada. Wayne W. Dyer, Zonas erróneas, grijalbo, pg 18
Carpe Diem (Aprovecha el día). En la película “La sociedad de los poetas muertos” dirigida por Peter Weir en 1989 con guion de Tom Schulman. Protagonizada por Robin Williams, muy apropiada para nuestra reflexión.
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